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Mi infancia transcurrió con la alegrías que vivimos en ese hermoso pueblo de la provincia de Salta: Cafayate. No teníamos confort de ningún tipo, no gozamos de la luz eléctrica hasta varios años después.

Solía cortarse el camino de la quebrada que nos unía a la capital, en esos casos escaseaban los alimentos y mi padre, que era español llegado a Argentina en 1920, y poseía un gran almacén de ramos generales, nos contaba que tenía que lograr el abastecimiento de las cosas indispensables para los pobladores del lugar, todo esto nos impresionaba a mi y a mis hermanos, aunque mucho no entendíamos. Mi madre se llamaba Mercedes, era de Cachi, otro pueblo hermoso en los valles altos de Salta. Mis padres tuvieron 4 hijos varones: Rafael, Rolando, yo y Mario, en orden de aparición.

Después de terminar la escuela primaria mis dos hermanos mayores se fueron a estudiar a Salta Capital, así que los veíamos nada más que en las vacaciones. Mi hermano mayor fue el que trajo los primeros acordes de música nativa a mi casa, allí empezó el gusto de esta expresión musical, cantábamos todos y disfrutábamos de hacerlo. La vida nos llevó a vivir a otro lugar de Salta: Metán; allí terminé la primaria, e hice muchos amigos y continuamos con las canciones nuestras.

En esa ciudad nacieron ¨Los Puesteros de Yatasto¨, grupo fundado por mi hermano Mario. Fuimos a Salta Capital y nos brindó su amistad el Dr. Gustavo Leguizamón, alias ”el Cuchi”. Estuvimos en su casa escuchando canciones que iban a enriquecer nuestro repertorio; nuestro estilo era medio chalcha y medio fronterizos, ensayábamos mucho y tratamos de darle un toque especial a las interpretaciones. Con este grupo conocí Buenos Aires y compartimos escenarios con conocidos conjuntos. Eran épocas difíciles, ya que personalmente tenía otra actividad laboral para ayudar a mis padres

. El deseo de triunfar era constante hasta que el embajador argentino en Venezuela, abogado de la familia de uno de los integrantes, nos invitó a participar de un programa de televisión en ese país, allí fuimos por el lapso de unos meses. Que buena experiencia!

Al regresar a Argentina de ese viaje, caminando por Buenos Aires, ví un anuncio en el teatro Odeón: cantaban Los Chalchaleros. Yo me sentía amigo de estos grandes y fui a saludarlos, me permitieron ingresar al camarín; que momento tan lindo, inolvidable. Allí Victor José Zambrano me ofreció su lugar como bombista y segunda voz. Cuando empezó esa conversación no lo podía creer, era como un sueño, no podía ser cierto, cantar con los grandes, cultores de lo nuestro. Debuté con Los Chalchaleros en Mar del Plata, el 6 de enero de 1966 con mucho nerviosismo, aporté lo que había vivido artísticamente, fue maravilloso, empezaba una etapa de la vida que me iba a brindar mucha felicidad. Ya como un chalcha empezamos a viajar por lugares que antes no lo habían echo.

Mi primer viaje al exterior fue a New York, invitados por el sello grabador “RCA”, allá grabamos parte de un disco, todo era un sueño. Luego vinieron giras por Estados Unidos, en donde viven tantos latinos: Los Angeles, Miami, Washington, New Orleáns, Chicago, Detroit; san Francisco, etc. En América Latina, países como Chile, Paraguay, Uruguay, Colombia, Perú, Bolivia, Ecuador; nos sorprendía el conocimiento de los públicos de las canciones que interpretábamos: El arriero, La Nochera, Sapo Cancionero, Angélica, Luna Tucumana, etc. Tuvimos actuaciones en universidades, plazas de toros, y por sobre todo en teatros, Nuestra música nativa en escenarios diversos.

El público entonaba con fervor estos y muchos otros temas. También nos llevó nuestra música a Europa. París en el treatro Olimpia, en la década del 60, luego España, nos sorprendió la cantidad de fanáticos de nuestra música y de Los Chalchas, durante 7 años hicimos giras en la madre patria, recorrimos casi todo el país. Hicimos contacto con Alemania y Suecia: Berlín, Munich, Bonn; llevamos nuestro acerbo hasta Estocolmo, y también Sydney, Melbourne y Canberra.

Era muy grato sentirse un mensajero cultural de nuestra tierra. Nunca hubo un roce entre nosotros, si mucho respeto. Después de festejar 50 años de vida artística decidimos dejar los escenarios, recibimos mucho afecto y cariño de todos los públicos.

Eduardo Polo Román