Nací en Cafayate, un lugar privilegiado de los Valles Calchaquíes, en la provincia de Salta. Llevo en mis venas la música y la alegría de Andalucía ya que mi padre vino de España a comienzos del siglo pasado y se instaló en ese lugar tan maravilloso.
Soy uno de cuatro hermanos, todos hombres y todos con inspiración musical.
La vida quiso que sólo yo me dedicara de lleno al canto. En Cafayate di mis primeros pasos como cantor, en la escuela primaria, sin pensar jamás que algún día podría tener la oportunidad de transmitir mis sentimientos a los públicos de mi país y del mundo. Quiero dejar constancia que nunca se me pasó por la cabeza que iba a compartir el escenario de mi vida con gente que afectivamente pasó a ser parte fundamental de toda mi existencia.Aprendí a valorar cada detalle que me permitió disfrutar de todo esto que me tocó en suerte vivir con Los Chalchaleros; cantar nuestra historia es sumamente importante, darle valor a las pequeñas cosas que con el tiempo se hacen grandes. No es la cantidad de público ni el lugar lo que da fuerza y emociona, sino el propio canto que siempre sale de adentro, del corazón. Creo que fue nuestro secreto, nuestra arma; siempre dijimos que la parte instrumental era secundaria, somos cantores y como tales llegamos a nuestro público. Es una dicha expresarse de este modo, aunque nos toque decir lo que sentía en su momento algún poeta ajeno al grupo.
Salta dio gente muy importante en la poesía, en la música y en el canto; creo que Los Chalchaleros tenemos ganado un lugar entre tantos triunfadores.
Me da gusto expresarme en forma particular ya que siempre tuvimos nuestro líder que se encargó de decirles a ustedes cómo pensamos y hasta dónde los queremos.
En esa provincia del norte argentino, donde todos cantamos, nació este grupo que recibe nada más que cariño y agradecimiento por tantos años de dar afecto.
Eduardo Polo Román